Cours camarade, le vieux monde est derrière toi

La ley del agua (E = mg = pfgV)

 

 L’homme et la merde

 

 Espoleada por esa increíble revelación que, de nuevo, la volvía a dejar sin aliento, la pluma respondió de la única forma factible y conocida por ella.
Enfrentada una vez más al mareante blanco de la página virgen, esperó -apenas nerviosa- unos excitantes momentos en los que dejó que todos los actores ahí presentes entraran a fondo en su papel y, que de nuevo, la mágica voluntad del instante, le revelara el milagro de su escritura…
Quien nunca fue desintegrado nunca podrá ser reintegrado
Miguelito era infatigable buscador, sin descansos ni treguas lanzaba continuos y renovados desafíos que nunca nadie entendía.

 Por ello, estaba más que acostumbrado a convivir con esos inasumibles retos que él mismo se lanzaba, y con los que mantenía una relación a veces sumisa y otras, abiertamente beligerante.
Dedicado en cuerpo y alma en llegar a aquellos inalcanzables lugares a los que nadie viajaba, aprovechaba cualquier ocasión, por muy fugaz que fuera y que él sintiera como especial, para encender unas alucinantes tracas que, en el tiempo que dura un placentero suspiro, le propulsaban fuera del implacable discurrir del tiempo y de su aburrida por reiterada realidad.
Montado sobre ese desbocado caballo que galopaba entre el humo y los truenos, cerraba los ojos para comulgar en una perfecta simbiosis con esa sensitiva parte de la vida que, por lo general, era esquiva para el resto de sus congéneres, pero que para ese inconformista jinete, era desde su más tierna infancia una amiga conocida, que él recordaba al haberse topado con ella cuando, en alguna que otra inolvidable circunstancia, doblaba una onírica esquina.
Aunque con un ligero pinzamiento en su corazón, recordó con cierto escozor, como en un constante afán de vivir unos soñados instantes, a veces, uno se ha de despertar brutalmente en esa descorazonadora y sesuda realidad que siempre espera a aquél que, en solitario, intenta huir de ella.
Esperando una puta última ola
Ofrecido en su desnudez al gigantesco y misterioso océano, continúa esperando frente a él, ese guiño de ojos que a veces ofrece el azaroso destino.
Tumbado sobre una arena que para otros pudiera parecer cálida, siente como el mar va subiendo poco a poco.
Nota primero sus caricias sobre sus pies, van subiendo lentamente por sus piernas, para llegar a su vientre y, como de costumbre, se abandona sin más miramientos, consciente de que se tendrá que conformar una vez más con esa rutina de placer que siempre le sabe a poco.
Pero Miguel conoce bien su mente y su cuerpo, para quién habla con su corazón al tiempo que vive con el alma, no hay lugar para la tristeza desmesurada,  para quien soportar e incluso saborear, tantas noches desvelado a orillas de ese río amargo.
Por todo ello, hoy como siempre, aprovechará y agradecerá ese pequeño festín que la suerte le acaba de regalar, sabe que existen desmesuradas sensaciones pero desconoce donde se esconden, también siente que existen descomunales sentimientos pero no conoce aún a nadie que le pueda hablar de ellos.
Mientras baja la marea, cierra una vez más y en un gesto escapatorio, esos ojos que, dicen los duendes, fueron diseñados para vislumbrar paraísos lejanos..
Se promete perentoriamente a si mismo, que no va a esperar más a ese mañana que quizás sea mejor y en el que su cerebro y su cuerpo apuntarán a un mismo rumbo para gozar unidos de un incendiario y devastador destino.
Sigue tumbado, sus dedos clavados en la arena a modo de resistencia, tenso su cuerpo, despejada su cabeza.
Ha escuchado el sonido que producen las grande olas al nacer, allá lejos en las entrañas de los abismos.
Esta preparado, hay miedo en todo sus interiores, pero no es momento para escucharle
- Calla, cobarde!
Sigue esperando…,no, ¡ya se cansó de esperar!
Se incorpora, emprende la marcha, directo hacia la línea de mar, entra en las aguas.
Sigue avanzado, hoy se ahogará en su locura.!!

 

 Joss

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5 comentarios

  1. Fétido

    Posiblemente sea mejor que surfear en la tabla de la mediocridad.O no.

    18 septiembre, 2009 a las 0:03

  2. Morgane

    Il est des jours où l´horizon giffle le rivage.Bisous fous.Morgane

    19 septiembre, 2009 a las 20:55

  3. Uturunka

    Querido y añorado hermano, me reintegro en ola que todo lo arrasa y morir una pequeña muerte en mi locura. Qué cansino es esperar…Besos descomunales.

    21 septiembre, 2009 a las 14:17

  4. Zaratustra

    Lo malo del asunto es que sólo se puede realizar una vez.Abrazos.

    27 octubre, 2009 a las 22:17

  5. gOtaSmaR

    genial!!! ahí el del Caos…yo es que suele andar sin mirar atrás asi que lo de esperar como que no…simplemente fluyo con la ola,me intento dejar llevar y paso de aquello que no llega a su tiempoun abrazo niño…..

    28 octubre, 2009 a las 16:00

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