Cours camarade, le vieux monde est derrière toi

Archive for mayo, 2009

La ley de la tierra

 
 
 

 

 

 

    Los Otros Faros (otra canción de mar)

 

  En mis tierras manchegas, sé de unos molinos que se piensan faros.
   He visto llegar las olas hasta sus pies y escuché como su espuma blanca
    en un loco discurrir, venía a morir ante sus atónitos pies de gigantes.

 Cuatro molinos esperan en el cerro de San Antón

 Faros que dominan mares de tierra y que aman al viento.

 Senén, que por ahí merodea, trae noticias de otros lugares y de otros guardianes

 Desde el sur, ataca la calima… los gigantes silban canciones de alisios.

 Sube la noche, se encienden a modo de velas, millones de estrellas y constelaciones que se reflejan

 en las tierras cristalinas.

 Eolo se duerme, sus seis hijos y sus seis hijas descansan por fin, , cesa vuestro movimiento.

 Durante un instante dos figuras vuelan entre las aspas y se van alejando poco a poco hacia unos mundos

 en los que siguen soñando nuevos Quijanos.

 

 En tierra firme (donde a veces se encuentran horizontes)

 Más allá de las inmediatas llanuras, la vista consigue alcanzar ese lugar en el que alguien, esta vez amigo, busca

 en tu dirección para que le devuelvas su mirada, tal y como él te la devolvió.

 Unos pequeños cerros salpican el paisaje, ellos que anhelan ser montañas, luchan contra tu aburrimiento cortando

 con las aspas de sus molinos el, por momentos, monótono discurrir de tu panorámica búsqueda.

 La vid con su cepa paticorta, se agarra a su ocre tierra como si mañana un huracán fuera

 a arrasar y a expulsar de su mundo a todo aquello que tuvo la temeridad de levantarse a más de cinco palmos

 del suelo.
 Es pronto, el sol aun condescendiente, no ha emprendido su abrasadora carrera hacia los mágicos reinos marinos

 en los que piensa desplegar todos sus, todavía escondidos rojos con sus indescriptibles matices..

 Por ahora, queda como perezosamente suspendido en ese enigmático lugar, en donde no existe su quemadura.

 Al abrigo de unos olivos, los gañanes preparan las gachas, es un pretexto más para compartir vivencias personales

 con los demás, (cosa que por estas tierras todavía sigue teniendo cierta importancia).

 Una hogaza de pan blanco recién horneada y ya hambrienta de harina de tito, espera el momento de su perdida, ese

  en el que ella servirá de catalizador y en el que cumplirá con el cotidiano milagro de hacer de la necesidad, placer.

 Y mientras van mojando migas de pan en la perola, hablan de esas olas que nunca vieron y las hacen suyas, se prometen

 mutuamente que al final de su dura jornada de labor, subirán una vez más a alguna de esas queridas cumbres, en las

 que, juntos, soñarán con esos líquidos elementos de los que otros, tan bien saben hablar.

 

 

  Navegaban por océanos de tierra, de repente el vigía desbordado de emoción, gritó:

  ¡Agua, agua, aguaaaaa!!

 

 Joss

 

     merci C. Baudelaire

 

 

 
 
Sangre de mi sangre, querido y añorado abuelo de mi corazón
me fumo un pito sentado sobre tu lápida, mientras te pienso desde la emoción
Tú, que luchastes en el batallón Mancha roja para acabar derrotado en una cárcel de Aragón
Tú, que viajastes desde tu chabola madrileña hasta un pueblo francés, cerca de Lyon
Hoy es domingo, dia de descanso eterno para algunos ,y desde tu última casa,
contemplamos juntos, bajo un sol de injusticia, el cerro de San Antón
El rojo es nuestro color, padre de mi padre, y el tiempo que pasa
nunca actuará como una escoba..¡no habrá perdón!
Aquél que la hace que la pague, ¡facha cabrón!
 
joss
 
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Para Sebastián Molina Fernández, abuelo de vocación, fallecido en Le Creusot (Francia) en 1977
Para  Luis Molina Fernández, su hermano miliciano, caído en combate. La primera bala le tumbó al suelo, la segunda encontró su cabeza…
Para José Sánchez Ramos, cuñado de Sebastian, fusilado/asesinado en el paredón del cementerio de Alcázar de san Juan.
A pesar de las súplicas, lloros y promesas de sus dos hermanas, el farmacéutico no tuvo piedad, no hubo caridad cristiana, no firmó la carta de aval que le hubiese salvado la vida a José..
Para todos aquellos a los que recordaremos porque vivieron y murieron para conseguir que ese puto mundo
de caciques y de curas en el que vivián, algún día fuera mejor.
 
 

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